¿Terceros completos o todo riesgo? Cuál conviene y cuándo
Terceros completos cubre lo que le hacés a otros, más robo, incendio y la destrucción total de tu auto. Todo riesgo suma los daños parciales de tu propio auto, como un choque que no llega a destruirlo, con o sin franquicia a tu cargo. Conviene todo riesgo si no podrías pagar de tu bolsillo el arreglo de un choque propio.
Qué cubre terceros completos
Terceros completos no es un nombre legal. Es como el mercado llama a una combinación de coberturas armada con las cláusulas que aprueba la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN). Lo que vale es lo que figura en el frente de tu póliza.
La base es la responsabilidad civil: los daños que tu auto le causa a otras personas o a sus cosas. Sobre esa base se suman coberturas para tu propio auto. Revisá cuáles tiene la tuya:
- Robo o hurto total y parcial
- Incendio total y parcial
- Destrucción total por accidente
- Adicionales como cristales, cerraduras o granizo
Qué es la destrucción total y por qué importa
Según las condiciones uniformes de la SSN, hay daño total cuando el arreglo cuesta el 80% o más del valor de venta al público de un auto igual. En ese caso la aseguradora te paga ese valor, con tope en la suma asegurada.
Si el arreglo cuesta menos del 80%, es un daño parcial. Con terceros completos, ese daño parcial por un choque lo pagás vos, salvo que la culpa sea del otro y su seguro responda.
Qué suma el todo riesgo
Todo riesgo agrega el daño parcial por accidente: el choque, el raspón o el golpe con el auto estacionado que no llega a destrucción total. Las condiciones uniformes incluyen en esa cobertura de daños también el granizo y la inundación.
Puede ser con franquicia o sin franquicia. La franquicia es la parte de cada arreglo que pagás vos. Las condiciones de la SSN prevén varias modalidades, como la franquicia fija, la mínima e invariable o la elevada optativa. El todo riesgo sin franquicia lleva un recargo en la prima.
Cuándo conviene cada uno
No hay una respuesta única. Depende de cuánto vale tu auto y de cuánta plata podrías poner si chocás.
Si tu auto está prendado, el acreedor puede exigirte una cobertura mínima, según la SSN. Revisá cuál antes de elegir.
- Todo riesgo: auto nuevo o de valor alto
- Todo riesgo: si pagar un arreglo de tu bolsillo te desarma el presupuesto
- Terceros completos: auto con más años, donde la prima de todo riesgo pesa mucho frente a lo que vale
- Terceros completos: si podés afrontar arreglos chicos y querés protegerte de lo grave, como robo, incendio o destrucción total
Si chocás y la culpa es del otro
Con cualquiera de las dos coberturas podés reclamarle al seguro del otro como tercero damnificado. Según la SSN, ese reclamo es personal: tu aseguradora no está obligada a hacerlo por vos.
Con todo riesgo tenés otra opción. Tu compañía te cubre el arreglo según tu póliza y después le reclama al responsable. La Ley de Seguros llama a esto subrogación (art. 80 de la Ley 17.418).
Preguntas frecuentes
¿Terceros completos cubre granizo?
Depende de tu póliza. Si el granizo destruye el auto, entra en la cobertura de daño total si la tenés; para los daños parciales necesitás todo riesgo o una cláusula adicional de granizo.
¿Qué es la franquicia?
Es la parte de cada daño parcial que pagás vos. El monto figura en el frente de póliza y la SSN pone topes a algunas modalidades: por ejemplo, la franquicia fija no puede superar el 20% de la suma asegurada.
¿Qué pasa si choco y el arreglo cuesta menos del 80% del valor del auto?
Es un daño parcial. Con todo riesgo lo cubre tu seguro, descontada la franquicia; con terceros completos lo pagás vos o se lo reclamás al responsable.
¿Alcanza con el seguro obligatorio?
Cubre sólo los daños personales que tu auto causa a otras personas, con límites que fija la SSN. No cubre el auto del otro ni nada de tu propio vehículo.